Las huellas de fugaz impresión,
redundando en fracciones de tiempo
de palabras, trastornos, condicionamientos
de ojos, cerebros, recuerdos
Las risas disgregadas en la niebla,
por la fiera navaja de un pensamiento
oscuro, tenue, tan frágil, denso
irresolutamente esquizo, particularmente nuestro
El estigma desencantado, de un oxido recorriendo mi sangre,
brotaba la hiel de poca vida, tan cautivante,
en medio del fétido olor de la desdicha,
late el cardiomotor desafiante
Y se acabo así, se acabo ya
se extingue mi reflejo intrascendente
rodeado de tonalidades rosas, tan verdes
excitante, tan bella, perversa y pronta mi muerte.
miércoles, 26 de agosto de 2009
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