Otro ruido más,
y esta noche se hace más larga,
el frío destierra cualquier otra idea,
la bruma colorea tus pasos, otra madrugada mas
otro instante sin ti, otro relámpago de ti.
Y la apologética herejía,
nombra a cada una de mis pisadas
y el arte de la insuficiencia refleja su belleza en mi rostro:
desencajado, austero, esquizo, disimulando la paz que ya no tengo,
el perdón que no rogaré; le hice mucho daño a la vida
no viví lo que debí dejar de vivir.
Laberinto del sosiego, que me atrapas una y otra y otra vez
y el renuente dolor que insiste, retorna y se revela contra mí
y mis vidrios llenos de sal, de sollozo indiscreto, soso, disimulado, hueco y sordo
de mi, de por si, por ti
Sangra la pústula incandescente, infectada de desilusión, de perversa contrariedad
y la proterva felicidad no acaece en mis puertos,
solo anuncia que mi ceguera no es tan severa, me dejo conocerte,
me dejo percibirte, me dejo el final
y a ti, a ti solo te dejo mi muerte
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