Yo deshacía minutos de monotonía,
recostado entre la niebla de una habitación humeante,
un cristal avizoraba la llegada de la inalterable oscuridad,
rodeado de una legión de singularidades,
llevando a cuestas una vida desierta
Hechizado por ojos certeros de mirada lejana,
intimidante, de pisadas estoicas,
el destello de la voz quebrada por la borrachera existencial
pretendía resolver el teorema de repudiarte,
de ya no pensarte, y la lenta tortura olvidarte
Despertó de la trivialidad de un sueño vacío
al laberinto de las miradas desoladas,
si memoria, sin deseos, sin sonrisa
sin más poema que este verso,
sin más ideal que tu recuerdo
Un retazo de vida, sobraba a los ribetes de mi desdicha,
Los vilipendios encarnizados, dulces, tan sinceros, tan absurdos,
ya no resultaban suficientes en el baldío terreno de las miradas prefijadas
por que cuando la poesía renuente se torna explicativa,
el dolor ya no alcanza, solo para cuatro versos
jueves, 29 de octubre de 2009
POESÍA RENUENTE
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